Querido julio: (sí, yo otra vez)

sábado, 23 de julio de 2022



¿Dónde estás? 
Este año no me visitaste, al menos no formalmente. Te esperé con las ganas de siempre, un ramo de tiempo y la ilusión joven de la libertad, y pasaste sin mirarme, como si no me reconocieras.
Quizás esas ilusiones de los inviernos juntos quedaron atrás, y debo crecer y adaptarme a los cambios.
Decidí que igual te iba a escribir una carta.
Quizás sea la última.
Aunque creías que pasabas desapercibido, te siento.
Te siento en las hojas secas de la plaza, en el sol en la costanera, en la brisa frente al río mientras almuerzo, en las noches junto a la estufa, en el sol invernal que calienta pero no quema.
Te siento cuando miro los números pasar en la agenda y pienso que las cosas cambiaron. Que ya soy más grande, aunque no me lo crea del todo, y que lo natural es dejar espacio para que venga lo nuevo.
Decidí que igual te iba a escribir una carta.
Quizás sea la última, pero está marcando un reencuentro.
Estoy volviendo a este espacio de paredes blancas y letras púrpuras, ladrillos de palabras y libros.
Uno siempre vuelve a donde fue feliz, dicen.
Pero también puede llevar un poquito de esa felicidad en el corazón.

Hasta siempre,








Pd: ¿Será que fui la primera en escribirle una carta a un mes? Quizás se perdió en el correo o en el camino hacia el atardecer.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

¡Gracias por dejar un comentario! Le dan vida al blog y son muy apreciados. Ojo: respeto ante todo y nada de spam ni de spoilers sin aviso. Responderé lo más rápido que pueda :)